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Arroyo de la Encomienda. La villa.

Tradición, solera y bienestar
Arroyo de la Encomienda

Puede que muchos piensen que se trata de un pueblo joven y aunque los dos nuevos núcleos La Vega y Monasterio son de reciente creación estamos ante un pueblo con mucha historia.

La existencia de habitantes en esta localidad data de épocas remotas, Los restos arqueológicos de los períodos paleolítico y neolítico hallados en el término municipal prueban satisfactoriamente que Arroyo estuvo poblado en aquellos tiempos.

Una serie de documentos del siglo XVI otorgan a Arroyo la denominación de villa, por esta fecha se asignaron lotes de tierras a cuantos vecinos lo habían solicitado a cambio de dos fanegas de trigo al año.

En el siglo XVIII Arroyo, que sigue ostentando la denominación de villa, pertenece a la Encomienda de Wamba, en aquellos momentos contaba con 13 vecinos.

A mediados del siglo XIX Arroyo ya es una villa con ayuntamiento y pertenece al partido judicial, a la diócesis, administración de rentas y capitanía general de Valladolid. En aquel entonces eran ya 32 los vecinos, 17 en la cabecera de la villa, 12 en la Granja de la Flecha, 2 en el único caserío de Aranzana y uno en los dos modestos caseríos de la margen izquierda del río Pisuerga.

En 1836, con motivo de la desamortización de Mendizábal, el término cambia de dueños. El Estado se incautó de los bienes rústicos y urbanos de las órdenes religiosas, hizo 9 lotes con las 202 parcelas incautadas y las vendió al mejor postor en pública subasta.

Iglesia de Arroyo

Los Ibáñez, dedicados a la ganadería y a la agricultura y los hermanos Fernández Zumel pasarían a ser los propietarios de gran parte de estos terrenos.

Los Fernández Zumel venderían sus terrenos a numerosos compradores que más tarde ubicarían sus empresas en la Villa de Arroyo de la Encomienda.

Su buena situación ecológica, estratégica y económica de Arroyo – al paso de la gran vía natural de comunicaciones – constituida desde siempre por los ríos Arlanzón, Pisuerga y Duero tuvo gran importancia en la Antigüedad por haber sido itinerario obligado de invasiones, razias, migraciones, ejércitos, repoblaciones del tráfico mercantil y de cuantas culturas se adueñaron o irradiaron de la Meseta.

ARROYO. Este es el que da el nombre al municipio, es el casco más antiguo y con más historia y en el que se asienta la joya arquitectónica del pueblo: la Iglesia de San Juan. Cuenta con unos 200 habitantes aproximadamente y su crecimiento es el menor de todos los barrios.

El barrio de Arroyo mantiene, de alguna forma, las constantes vitales propias de un municipio pequeño donde el trato entre vecinos y su amabilidad son síntomas destacables de un lugar lleno de paz y concordia.

Arroyo ha visto incrementado su potencial turístico con la reciente inauguración de una Posada Rural, hecho que sin duda ha dado un nuevo auge a esta zona.

Los Huertos Urbanos y la apertura del Centro Etnográfico son ejemplos de la diversicidad del núcleo. Los mayores de 65 años enseñan a los jóvenes a cultivar productos naturales al compás de las notas musicales de las futuras promesas del canto y de la danza. 

Los Huertos Urbanos han supuesto un rotundo éxito, pues actualmente están plenamente ocupados especialmente por mayores de 65 años y jóvenes que desean conocer la experiencia de trabajar en el campo y que acaban enganchándose a la "experiencia" de la que siempre oyeron hablar a sus abuelos.

 

Un moderno edificio multifuncional. El Centro Etnográfico. Abierto en el año 2009 al servicio de todos sus vecinos. Alberga la Escuela de Música y Consultorio Médico en una plaza de nuevo diseñoñ que constituye un referente de la integración de estilos arquitectónicos y urbanísticos.

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