MESOPOTAMIA. OLIVER GUEZ.

Nuestro mundo se erige a partir de atlas, mapas, guerras y tratados de paz. Las fronteras son permeables, se mueven y a veces se crean a partir de grandiosos imperios. La monumental novela Mesopotamia de Oliver Guez reflexiona, cual tratado geopolítico, sobre Occidente y el Oriente Medio. 
Entre las figuras que influyeron en la configuración de Oriente Medio tras la Primera Guerra Mundial, quizá la más olvidada sea Gertrude Bell, conocida como la «reina del desierto». Diplomática, arqueóloga, espía y aventurera, protagoniza de esta epopeya. No podía ser de otra manera ya que el devenir histórico y político de la región está inexorablemente unido a este personaje novelesco que participó en los complejos juegos de poder del Imperio británico. Reinventó Mesopotamia a partir de las cenizas del primer imperio de la humanidad, donde nace la escritura, tierra fértil entre el Tigris y el Eufrates. Su papel fue clave en la instauración de la dinastía hachemita en Jordania e Irak y el diseño de las nuevas fronteras de Mesopotamia. Fascinantes personajes acompañan a esta mujer: su importante padre, sus amores trágicos, Lawrence de Arabia o un joven Churchill. Quizá su trágica soledad fuera el desierto.